La mitad de dos más dos son tres, ¿cómo lo explica?

La mitad de dos más dos son tres, ¿cómo lo explica?

 
-Las matematicas provocan pesadillas en las aulas. Porque no se enseñan bien. El mito de que las matemáticas son difíciles es falso. He comprobado que con un buen profesor, los alumnos se relacionan con esta asignatura de forma distinta. Lo primero que hay que trabajar es la actitud. Hay que romper la imagen temible que tienen las matemáticas demostrando que pueden ser divertidas, aparte de útiles para la vida.
-¿Y eso cómo se hace? Lo primero que hago con mis alumnos al comienzo del curso es contarles chistes, plantearles juegos y hacerles magia. Esto cambia la mirada. Por ahí puedo entrar. El buen humor es la alta velocidad de la creatividad.
-Pero solo con una sonrisa no resuelvo un problema. Por supuesto. El segundo paso es cambiar la forma de enseñar. Las matemáticas hay que explicarlas de lo real a lo abstracto. Hay que poner a los niños a jugar con peras y manzanas antes de hablarles de ecuaciones. Que toquen los números, que los manipulen, que les entren por los sentidos y les provoquen sentimientos, y luego iremos a conceptos y fórmulas. Hasta ahora hemos funcionado al revés, y este es el error. Las matemáticas deben enseñarse a través de las emociones.
Hay que provocar en ellos emociones positivas planteándoles retos, contándoles anécdotas, con actividades recreativas y, sobre todo, a través de dinámicas de grupos. Somos sociales por naturaleza, aprendemos más en grupo que si estamos solos.
-¿Y eso surte efecto? Sí, y además, en el momento más necesario. Infinidad de chicos y chicas llegan a la ESO aborreciendo las matemáticas porque en Primaria no se las explicaron bien. La clave es trabajar ahí, cuando son niños. Está comprobado que las vocaciones científicas se forjan de los 6 a los 12 años. Si son estimuladas, claro.
-¿El resultado del reto propuesto? La mitad de dos es uno, si le añadimos dos, da tres. En realidad, es un juego de palabras, no una paradoja matemática, pero he logrado que usted se pare a pensar y sonría. Se trata de esto.

 

 

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